Éxo 20:1 Entonces Elohim pronunció todas estas Palabras:
Éxo 20:2 א "Yo soy יהוה tu Elohim, quien los sacó de la tierra de Mitzrayim, fuera de
la casa de esclavitud.
Estos no se llaman los Diez Mandamientos, se llaman las Diez Palabras,
como pueden ver el primero no es un mandamiento, sino una afirmación de fe. Si
no crees en esa afirmación, las demás ya no cuentan.
Estas palabras son dirigidas exclusivamente al pueblo de Yisra’ÉL, a
los que están dentro del pacto y los que han de incorporarse como las tribus
perdidas conocidas como Efrayim, en esto se fundamenta la profecía del hijo
prodigo, los huesos secos y el olivo silvestre injertado en el olivo natural.
El propósito de nuestro Abba Kadosh es mantener una comunión indivisible
entre ÉL y su pueblo Yisra’ÉL, donde su voluntad revelada a través del Meshiaj
Yeshúa, sea parte y principio fundamental en esa comunión, ya que el Meshiaj
Yeshúa es revelado en las escrituras como la Torah viviente.
El mismo Meshiaj Yeshúa declara, que él no vino a abolir la Torah,
sino más bien a darle cumplimiento a través de las instrucciones dadas y
reveladas por el Abba Kadosh, dando fin al legalismo y al sentido religioso de
su voluntad.
El Shaddai no espera de su pueblo que lo busque o lo ame buscando su
conveniencia y beneficios propios, sino mas bien adoradores en espíritu y
verdad que es la base fundamental de conocerlo a ÉL y entender su propósito en
nosotros en una relación sólida, estable y segura. Muchas personas se unieron a
la salida de Egipto del pueblo de Yisra’EL, con el fin de aprovechar el momento
para buscar beneficios individuales y caminos contrarios al plan de nuestro
Abba Kadosh, donde solo buscaban sus propias conveniencias, y esto aún no ha
cambiado.
No podemos ser parte de ese proyecto de nuestro Abba Kadosh, si no
entendemos su plan previsto incluso antes de la creación de todas las cosas,
donde vemos con absoluta claridad que si no le amamos a ÉL con todas nuestras
fuerzas en mente y corazón, solo hemos decidido nuestra propia autodestrucción.
ÉL es la vida y proveedor de ella como “dador de
vida”, ya que ÉL posee vida en sí mismo. Por esta misma razón el que no está
con ÉL ha decidido cavar su tumba para ser olvidado en el mundo venidero, pues
el que no ama la vida ha decido por la muerte. “El que no está conmigo, contra
mi esta”.
ÉL espera de su pueblo una entrega total y de
manera incondicional (como lo hicieron nuestros patriarcas), como ofrenda
voluntaria dando lo mejor de cada quien, aprovechando sus virtudes para
defender su plan hasta con su propia vida si es posible. “El que quiera salvar
su vida la perderá, pero quien la pierda por mi causa, la hallará”.
Amarle a ÉL es amarse así mismo y desearle lo
mismo a su prójimo para erradicar la maldad en el mundo. “Y serán luz entre las
naciones”.
El que ama al Creador, ama
la libertad plena como la de su prójimo, es libre de toda esclavitud y puede
experimentar una felicidad inexplicable con palabras. “El
que guarda mis mandamientos, ese es el que me ama”.
Todo
nuestro bienestar, felicidad, libertad, salud y prosperidad está sujeto solo a
ÉL, solo ÉL nos provee todas estas cosas en nuestras almas para ser heredadas
eternamente como parte de su bendición.
Esta forma de obrar entre Abba Kadosh, Yeshúa Ha Mashiaj y su pueblo Yisra'ÉL, no es más que una imagen como deberíamos obrar nosotros en nuestros hogares aquí en la tierra. El Abba representa al hombre(Padre), la mujer(Meshiaj) y los hijos(Yisra'ÉL), todos somos uno en un matrimonio(pacto). La mujer y el hombre se unen de forma voluntaria y por amor mutuo(ofrenda), donde hay una entrega total de ambas partes, los hijos que son parte del matrimonio(pacto) heredan lo que el hombre(padre) ha hecho por ellos y para ellos.
[Deu_4:33,
Deu_4:36; Deu_5:4,
Deu_5:22; Hch_7:38,
Hch_7:53]